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Tipos de interés, fijo, variable o mixto

Como todos conocéis, hoy en día, una hipoteca es un préstamo de dinero que se solicita a una institución financiera con el objetivo de adquirir una vivienda o algún otro bien inmueble .

Esto, a grandes rasgos, significa que la persona que solicita una hipoteca tendrá que pagar una gran cantidad de dinero durante mucho tiempo, motivo por el que es de vital importancia que conozcamos cuáles son los tipos de interés a los que están sujetas las hipotecas que contratamos.

En este caso, son tres los tipos de interés que se distinguen en el sector inmobiliario y que se aplican a los préstamos hipotecarios y que deben ser considerados cuando se solicite la hipoteca, se trata del tipo de Interés Fijo, el tipo de Interés Variable y por último, el tipo de Interés Mixto. Cada uno de estos tipos de interés los iremos analizando a lo largo de este artículo, de tal forma que sea más comprensible al entendimiento del lector.

Interés variable

Comenzaremos por explicar el tipo de interés más conocido y por ende el más solicitado en el mercado de la vivienda, el tipo de Interés Variable. Este tipo de interés aplicado en una hipoteca, tiene como referencia principal el índice de interés que maneja el Euribor, el cual a su vez es el interés oficial que rige el mercado de las hipotecas y que se actualiza de forma mensual mediante el Banco de España y el Banco Europeo quien también realiza una supervisión diaria.

Una hipoteca a tipo de interés variable se distingue por contar con un tipo de interés de salida que permanece fijo, durante un periodo de tiempo de 6 meses a un año, dependiendo de las condiciones de la entidad bancaria donde se contrate dicha hipoteca. Este interés se ubica en la actualidad en alrededor del 4%. Terminado el plazo, el pago que se realiza incluye el Euribor y su diferencial, el cual será definido al cliente antes de cerrar el préstamo hipotecario.

Maneja una comisión de apertura en base a la cantidad solicitada de entre el 0,5% y el 1,5% y ese porcentaje se aplica al préstamo otorgado, y por lo general es otorgada por el 80% del valor de la vivienda principal y el 55% por el de la segunda vivienda. Sus condiciones de pago son muy flexibles, con plazos de amortización desde 3 hasta 40 años, en base a la edad del cliente y de la institución financiera.

Interés fijo

Por otra parte, en la hipoteca a tipo de interés fijo, es recomendable ser conscientes de cuál es el interés que se está aplicando a la hipoteca desde el momento que se contrata, lo que indicará el montante a pagar durante la duración del plazo pactado para cubrir el préstamo. Con esto se obtiene no solamente tranquilidad al saber que el pago de la hipoteca no cambiará, además de que podremos saber si las subidas o bajadas de los intereses nos benefician o no.

Al igual que en la hipoteca de interés variable, la comisión por apertura en la hipoteca a tipo de interés fijo es la misma, cuenta también con comisiones de amortización definidas por la entidad bancaria. Son otorgadas por el 80% del valor de la primera vivienda y 55% por la segunda, en caso de existir. Condiciones que se aplican a otros tipos de hipotecas.

La ventaja de adquirir una hipoteca a tipo de interés fijo, radica en que su interés es constante y aunque en los mercados se presente fluctuaciones a la alza, el pago que se debe realizar siempre se mantiene igual, de la misma forma que si bajan los interés, el pago de la cuota se mantiene constante. Esto también representa una desventaja debido a que el tipo de interés fijo, mantiene un nivel más alto que el del tipo de interés variable en el mismo periodo, lo cual resulta obvio porque este será el tipo de interés que permanezca durante todo el plazo de la hipoteca.

Interés mixto

En cuanto a la hipoteca a tipo de interés mixto, como su nombre lo indica, es una combinación entre el tipo de interés variable y el tipo de interés fijo, al igual que en los casos anteriores, también suele ser otorgada por el 80% del valor de la propiedad y el plazo que se concede para su liquidación es de 40 años. Se caracteriza por ofrecer un tipo de interés fijo durante 6 meses a un plazo máximo de 5 años, para después ofrecer un tipo de interés variable. Es posible que durante este lapso se aplique un interés fijo resultado de aplicar al préstamo otorgado el tipo de interés fijo que se aplica.

La principal diferencia que existe entre la hipoteca a tipo de interés mixto y las de interés variable y de interés fijo, se basa en que el pago que se debe realizar durante los primeros años siempre se debe mantener constante por un periodo mínimo de 6 meses en variables a 30 años en fijas, por lo demás, tanto las comisiones como las condiciones de contrato con la institución financiera son las mismas. Es recomendable adquirir una hipoteca a tipo de interés mixto, cuando se tiene información de que se presentará un alza en el Euribor o los tipos de interés están subiendo también con opción de que se sigan incrementando, lo que significa que es posible contratar una hipoteca a tipo de interés fijo mientras se mantenga esta alza en el Euribor, luego es recomendable pasar a un tipo de interés variable y esperar la disminución del Euribor con su consecuente repercusión en nuestra cuota.

Productos híbridos

Por último, otro tipo de interés que también es de índole mixto, son los productos conocidos como híbridos, a los cuales también se puede acceder si la hipoteca a tipo de interés mixto no nos satisface, igualmente son hipotecas mixtas, sin embargo, su cuota de pago es fija. Su funcionamiento radica en modificar el tiempo contratado en base al incremento o disminución de los tipos de interés, lo que le permite al cliente hacer una valoración antes de tomar la decisión de contratar la hipoteca, de igual forma también es posible hacer una revisión de la hipoteca conjuntamente con el banco modificando lo que sea necesario.

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