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Créditos rápidos: ¿Cuándo solicitarlos?

En algunas ocasiones necesitamos dinero de forma urgente, ya sea porque nos ha surgido un imprevisto (por ejemplo, que tu hijo necesite una ortodoncia) o simplemente es que nos apetece darnos un capricho, como un viaje con nuestra pareja o hacer una pequeña reforma en casa.

Está claro que, lo primero que se nos pasa por la cabeza, es ir a nuestro banco de toda la vida para solicitar financiación, pero hoy en día los bancos clásicos han cerrado el grifo del crédito y es muy difícil que te presten el dinero que te hace falta. Por este motivo, debemos acudir a las empresas de créditos rápidos, las cuales nos ponen menos impedimentos para prestarnos dinero, aunque debemos de tener en cuenta varias cosas.

¿Cuándo solicitar un crédito rápido?

Lo primero que debemos tener claro es que los intereses de ese crédito son mucho más elevados que los de un banco tradicional, y que si alargamos mucho en el tiempo el pago de este, los intereses llegarán a ser muy altos y devolveremos mucho más dinero del que hemos pedido.

Así pues, además de este punto, ten en consideración estos otros tres:

  • Procura asegurarte de que puedes devolver el dinero. Esto es una obviedad, pero no caigas en el sobreendeudamiento. Si tienes alguna deuda pendiente y no llegas a fin de mes, quizás este no sea el momento de darte ese capricho que tienes en mente. Si tienes trabajo estable y tus ingresos son suficientes, asegúrate de que podrás pagar la letra de ese préstamo con comodidad.
  • Intenta pagar el máximo que puedas cada mes. De esta forma, te desharás del crédito en el mínimo tiempo posible y los intereses abonados serán menores (los cuales, como repetimos, pueden ser muy elevados).
  • Pide el dinero justo y no dinero de más. Seguro que se te pasa por la cabeza que, ya que estás, puedes pedir algo más para algo que tengas pendiente. No caigas en esa trampa e intenta pedir el dinero que te haga falta, no aumentes tu deuda innecesariamente.

Un último consejo

De tu nómina, procura apartar siempre un 10% de ella en una cuenta donde no te pasen ningún recibo. De esa manera podrás tener liquidez suficiente para cuando lo necesites.

Siempre pensamos en pagar las facturas antes de nada, pero se nos ovida pagarnos a nosotros mismos una vez cobramos. Esa debería ser una costumbre que es muy sana tomar, guardar dinero cada mes para nosotros y olvidarnos de él. Así no tendremos miedo a los imprevistos como es el caso, y no tendremos que acudir a los préstamos rápidos, que como decimos en muchas ocasiones vienen muy bien y nos salvan del apuro, pero mejor vivir sin deudas, ¿no creéis?

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